Sin duda una de las cosas más lindas de esta gira fue la cantidad de hermosas vivencias compartidas. Sentarse a comer juntos y reirse de todo, compartir una botella de vino tinto y conversar de tanto y de nada en concreto, bajo las estrellas que pasan sobre nosotros en una oscura carretera hacia el sur, acompañados de la música de todos.
Estas son, en todo caso, las cosas que yo más valoro. Pocas como estas hacen así de especial esta dura pero privilegiada vida de músicos en la ruta, vivida junto a estos muy queridos compañeros de aventuras, y atestiguada por estas escasas imágenes.























